jueves, 16 de febrero de 2023

Alfa preguntó a Omega_ Cap.1

 Alfa preguntó a Omega:
- "¿Por qué las cosas surgen para luego tener que desaparecer?, si yo fabrico, por ejemplo una taza y luego tú la destruyes ¿para qué hago yo el esfuerzo?, ¿para qué me sirve a mí? y en todo caso ¿por qué nace la vasija? ¿por qué crearla? "
Omega escuchaba con atención pero no respondió enseguida. Más bien parecía pensar más lentamente que Alfa. 

Alfa esperaba con cierto desconsuelo una respuesta. Pese a su paciencia, probada y constatada en sus trabajos creativos más sofisticados y elaborados, no deseaba esperar mucho tiempo alguna respuesta de su colega.
Omega siguió sumido en su habitual silencio con gesto reflexivo, cabizbajo, como si concentrara toda su capacidad en responder aquella complicada pregunta.
Alfa observó que esa respuesta se haría esperar mucho más de lo que creía de un tipo tan competente como Omega. De hecho, Alfa no creía que su pregunta fuera tan compleja para alguien como Omega, lo cual le produjo un asombro contenido, que no quiso expresar.


Unos minutos "eternos" después, ya aburrido, Alfa exclama con pesadez: "- ¡Bah! ¡déjalo amigo!, es una tontería que no te apetece responder siquiera..." acto seguido, se alejó algo molesto por no recibir ni una palabra de Omega, aunque disculpándolo, después de todo, no era obligación alguna por parte de su amigo responder aquello.

Un tiempo había pasado, cuando en su taller de orfebrería, Alfa decidió crear una vasija, recordando aquella conversación con su taciturno amigo de la infancia, Omega.


Al poco tiempo, como era su costumbre Omega acudió a visitarlo sin avisar. Al llegar frente a la puerta del taller, la abrió decididamente, justamente cuando Alfa se disponía a sacar su vasija a secar después de pintar unas cenefas decorativas en vistosos colores.
La puerta golpeó la vasija y arrancó la misma de las manos relajadas de Alfa, que no esperaba aquello. Atónitos, veían cómo caía: CRASH! la vasija se partió en varios pedazos que seguían moviéndose, como si sufrieran de muerte, su caída al suelo.
Alfa quedó estupefacto; Omega no sabía qué responder...era una situación incómoda para ambos. Alfa siempre decía que su colega tenía mala suerte habitual pero cuando le afectaba directamente no lo veía con gracia alguna. En este momento Omega dijo "Lo siento, no creía que en el mismo instante que entraba estabas ahí, detrás de la puerta.". 

Alfa tenía un optimismo exacerbado y realmente superlativo aunque sentía la pérdida de su vasija, no tenía comparación frente a un amigo de verdad como era Omega, que siempre lo acompañaba doquiera que fuera, dispuesto a terminar los trabajos que solía empezar, pues a menudo los dejaba sin concluir. Eran un buen equipo a fin de cuentas. Por eso, Alfa emitió un suspiro al ver a Omega recogiendo aquellos trozos de arcilla seca que antes tenían por nombre "vasija de barro coloreado". Entonces dijo en voz alta: "- Da igual, haré otra igual o incluso mejor quien sabe..."
Omega de pronto sorprendido dijo: "- Ya sé por qué rompí tu vasija." Alfa inquirió: "- ¿Para fastidiar?", Omega captando la ironía simpática de su colega  "- No. Para que hagas otra y tu ánimo te inspire otra vasija mejor. Creo que inconscientemente es por esto que provoqué esto con tu vasija.".
Alfa se resignó pensando que no valía la pena discutir eso. Además, la arcilla y toda la materia prima se la conseguía su colega ¡gratis!.
Como decíamos, eran un buen equipo.



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