jueves, 16 de febrero de 2023

Esta Edad Oscura, moderna y Piramidal

Creer que la economía y los activos rigen el mundo es condenarnos: nos lleva a la miseria más real. 

No soy comunista ni aprecio el Capitalismo. 

España es víctima del sistema económico capitalista. 

Volvemos a la Edad medieval de:

 1.- Señores feudales (multimillonarios, ricos y gobernantes).

 2.- Vasallos (políticos, jefes y altos titulados que aspiran ser señores).

 3.- Caballería (Ejército, fuerzas de seguridad y su ideal de "Orden y Ley"). Primeramente, se les aísla de la sociedad en centros de formación para doblegar sus capacidades racionales. Bajo un entrenamiento físico-psicológico el resultado es que se les agrupa bajo uniformes que despiertan una fuerte conciencia grupal y con un líder alfa. En forma piramidal, un superior jerárquico sigue las órdenes por disciplina y temor. Verse aislados del “grupo uniformado”, expuestos al resto de la sociedad o privados de beneficios, paga, premios, honores por veteranía. Asimismo sufren el deshonor si se introducen en las actividades del estamento de los comerciantes o de una fuerte sensación de soledad cuando pasan al estamento de esclavos.

 4.- Comerciantes (todos los que adoran el dinero y quieren ascender en la pirámide), venden lo que sea. Intentan evitar los impuestos pues consideran que el Estado, con sus vasallos y caballeros, se aprovechan de su esfuerzo. Desprecian las clases inferiores.

 5.- Esclavos. (Campesinado, asalariados) del sistema. Llamados a veces "ciudadanos libres" porque pueden viajar dentro del sistema. 

Suelen recibir unos salarios calculados que cubren sus alojamientos, su alimentación, sus medios de transporte y algo para sus familias. Apenas pueden ahorrar un 15% de sus ingresos anuales. También hay extranjeros "integrados socialmente" para reforzar la base productiva piramidal y abaratar los pagos a todos los estamentos inferiores. Si ganan menos, son menos competentes. 

Los precios de los bienes de consumo no bajarán. Se destruye la clase media y la calidad de vida. 

Cuando un esclavo se rebela, es considerado expulsado de la nación y se le asimila al estamento siguiente bajo el nombre de “terrorista” si el esclavo decide utilizar activamente su fuerza por sus ideales o ha hecho uso de su fuerza contra el estamento de la caballería en acciones defensivas.

 6.- Infieles, rebeldes o enemigos (quienes no están de acuerdo con el sistema o algunas de sus leyes creadas por los señores y sus vasallos, o son de otra cultura muy diferente). 

La religión y la raza no importan, son otras excusas para masacrarlos o hacerlos esclavos. 

Además, tener enemigos permite malversar dogmas nacionalistas, excitar al pueblo necesitado, expandir los territorios y así aumentar los recursos naturales disponibles mediante los botines (= robos o explotaciones) y los tributos de guerra (préstamos de interés superior al coste administrativo por prestar, generalmente un interés por encima del 0,7 % o del 1% a más de 10 años, o sea, un préstamo NO-social). 

                                                                           *****

Respecto a la comparativa con la Edad Media, hay que señalar que ya no existe la Iglesia como una fuerza política que se deshonró a causa de la avaricia y la estupidez, desbaratando el mensaje religioso en sí mismo. Este extenso y muy profundo tema empero, merece cautela y muchas explicaciones que no se pueden dar en este artículo.

Por tanto, las medidas razonables y límites morales considerados “sagrados” o “por voluntad divina” desaparecen del marco político-legal en nombre de una libertad ciega y desenfrenada, permitiendo todo tipo de abusos entre congéneres, perversiones del orden natural, corrupción en todos los estamentos sociales sin “condenación divina” que permitía al pueblo llano orientarse y en ocasiones, tomarse justicia frente a los abusos, destrucción del Medio Ambiente, pérdida de identidad tradicional, pérdida de protocolos familiares fundados en milenios de experiencias, etc… 

                                                                Hesse Friedermanns Domingo, 27 de noviembre de 2011

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