jueves, 16 de febrero de 2023

Condenados a sufrir ?

El ser humano está condenado a sufrir. No sólo en referencia a las frustraciones más o menos naturales, sino debido a las convenciones sociales, basadas en tradiciones, que a menudo, fuerzan al ser humano a mostrarse falsamente superior, buscando "aparentar-parecer" siempre en detrimento de "ser natural" o al menos para ser sincero consigo mismo.

 En general, el Pensamiento humano imagina ser una cualidad diríase "divina", en contraste con la supuesta ausencia de raciocinio o capacidad de reflexión de los demás animales.

Así, trata el ser humano de desnaturalizarse, con cierto éxito, observando algunas culturas que suelen autodenominarse "civilizadas".

Justamente, nuestro avance científico nos desvela que las mutaciones genéticas para adaptarse al medio natural, son en gran parte las responsables de esta "capacidad desarrollada de pensar".

El problema es que los seres humanos en general no son capaces de reconocer esta evidencia, al menos en su inmensa mayoría. Incluso sobreviene el temor "religioso" a equivocarse, acarreando el castigo divino. Este reconocimiento desestabiliza fuertemente las concepciones y acuerdos tácitos heredados de religiones y tradiciones sociales humanas sin importar demasiado qué latitud del globo terráqueo observemos.

Hoy sabemos que esas ideas "de ser superior" han sido el germen de los imperialismos más conocidos, fuente de guerras violentas mediante la invasión, la imposición (con el uso nada "civilizado" de la palanca del miedo y la fuerza, como cualquier sociedad de chimpancés suele hacer), así como la colonización, con o sin mezcla étnica, al estilo "normando sajón", o al estilo "franco-mediterráneo".
Tanto Alejandro Magno, como el imperio persa, el imperio romano, la expansión del Islam (destruyendo monumentos y evidencias históricas por doquier), las crueles e idealistas Cruzadas cristianas, o la lujuriosa conquista española de América, los rudos marinos portugueses, como las racistas colonias británicas, belgas u holandesas, hasta llegar a las convulsivas revoluciones comunistas, o los rígidos fascismos europeos, pasando por numerosas dictaduras ególatras en América, África o Asia.

Las diferencias entre los seres humanos son como entre cualquier animal de la misma especie, es decir naturales, aunque no por eso agradables siempre.

Que una cultura tenga por costumbre comer con las manos o hacer ruidos al comer disgusta a los occidentales pero es parte de esas diferencias. Esa variedad cultural proviene sin duda de elementos ambientales, que al igual que la climatología y la adaptación genética en continua evolución, influencia las condiciones de vida en cada lugar. Es por esta razón que podríamos suponer sin errar demasiado que el origen es el entorno (clima y recursos naturales), seguido de la genética que ha resistido ese entorno, seguido de las costumbres humanas, seguido de la cultura resultante.
De un modo más conciso sería: ENTORNO > adaptación GENÉTICA > CULTURA.

Esta teoría no impide la heterogeneidad entre los grupos humanos migrantes, si bien es cierto que la variedad produce el efecto de dilución de los elementos que han dado el éxito biológico de un grupo humano determinado sobre otros en un entorno (medio ambiente) determinado, que no siempre se corresponderá con un grupo étnico, debido al efecto de la cultura sobre el intelecto humano.

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Hesse Friedermanns


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